Satélites científicos
Desde hace miles de años, el ser humano siente el deseo de conocer, de descubrir el mundo. Pero sólo gracias a la aeronáutica fue posible solventar cuestiones por resolver en la Tierra y en el firmamento. Es éste el objetivo que cumplen los satélites científicos con su equipamiento específico, que están dotados de los instrumentos necesarios para cumplir con un determinado objetivo de investigación.
Entre los primeros satélites científicos de las compañías predecesoras de EADS estaban Heos y Azur, dedicados a la medición de la radiación, así como el satélite aeronómico germano-francés Dial. Un progreso sustancial en la investigación astronómica lo constituyó el satélite radiográfico Exosat destinado a la búsqueda de fuentes de rayos X en el universo, que supuso el inicio de toda una flota de este tipo de “exploradores”, entre ellos, Rosat y XMM. Un hito importante en el estudio de la materia original lo constituyen las sondas espaciales Giotto y Rosetta. Gracias a Giotto se logró, por primera vez, el acercamiento a un cometa –a una distancia de 600 kilómetros desde el núcleo- y los científicos se hicieron con un “botín” consistente en imágenes sensacionales y nuevos datos científicos relativos a la estructura de los cometas. Gracias a la sonda Rosetta, un vehículo de aterrizaje se posará por primera en un cometa para estudiar la materia original in situ.
Las plataformas de investigación reciclables Crista-SPAS y Orfeus-SPAS, que alcanzaron en repetidas ocasiones la órbita terrestre con el Space Shuttle, fueron una auténtica novedad. Estas estaban al servicio de la investigación tanto de orientación terrestre como astronómica.
Los futuros proyectos como, por ejemplo, el satélite astronómico Gaia o Planck ayudarán a profundizar nuestro conocimiento del universo y aguzar nuestra mirada hacia el pasado. |
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