Última actualización:  03 de Junio de 2009 Enviar a un amigo ImprimirImprimir

Eole/Clément Ader

Clément Ader y sus vuelos

Ya en el año 1882 Clément Ader maduraba en su mente el proyecto del Eole.

Ese divertido avión cuyas alas recordaban a la forma de las alas de un murciélago fue una auténtica proeza tecnológica en la época, pero al mismo tiempo constituía la muestra irrefutable del genio de Clément Ader.

Eole

Eole

© EADS

El Eole estaba recubierto de tela de lino y las alas tenían las mismas características que unos murciélagos de la India (Ader las había hecho importar desde allí y las conservaba en una Volière que había dispuesto en la Rue Jasmin). De hecho, si estudiamos más de cerca las alas del Eole pero también del Avión nº 3 o Aquilon, uno se da cuenta de que los planos sustentadores del Eole se inspiran en la disposición general del esqueleto del murciélago. Adler había optado por esa disposición para las alas del Eole debido a que, en su opinión, las alas del murciélago representaban la curva universal. Las alas del Eole estaban compuestas por un armazón de madera cubierto de una membrana de tela de lino fijada por unos 6.500 botones. La envergadura total del aparato ascendía a 13,70 m.

El fuselaje reposaba sobre tres ruedas, dos en la parte delantera del aparato y una en la trasera, que recordaban más o menos a las ruedas de una bicicleta. Al crear el Eole Clément Ader nunca había creído necesario dotarlo de mandos de vuelo ni de guía.

Asimismo el Eole estaba equipado con una hélice de bambú de cuatro aspas hechas, éstas, de plumas. La tracción de la hélice la realizaba un motor de vapor de dos cilindros, cuyo peso era de 17,5 kg y la potencia de 20 CV.

Alas de murciélago

Ader eligió para el Eole la forma del ala del murciélago pese a la complejidad que suponía su construcción y peso. Mantuvo esa configuración porque le ofrecía dos ventajas. Tenía la posibilidad de replegar los planos sustentadores de tal modo que era posible transportarlos o meterlos eventualmente en el garaje. Además, dicha configuración le permitía modificar rápidamente la superficie y forma del ala y de realizar así todo tipo de ajustes.

En aquella época, la mayoría de las personas creían que lograr el vuelo de un avión era un asunto de difícil solución. De ahí que Ader eligiera aquello que tuviese visos de llevarle al éxito. Al optar por el perfil y el esquema de un ala de murciélago que, según él, era el mejor ejemplo de la curva universal, Ader lo que buscaba era lograr la mayor estabilidad de la forma posible.

En el despegue de Armainvilliers, el 9 de octubre de 1890 Ader sufrió los efectos de una velocidad insuficiente de tal suerte que, la hora de idear el Avión número 2, añadió una segunda palanca, llamada “palanca de aceleración”.

Tras los ensayos de vuelo del Eole en Armainvilliers y, después, en Satory en 1890, Clément Ader ya tenía en mente la construcción de un monomotor de 30 CV que fuera tres veces más potente que el Eole pero, al mismo tiempo, un 30 % más pesado en vacío, a saber, el Zéphir o Avión nº 2.

Para la construcción del Avión nº2 sustituyó tanto el bambú como la tela de lino para el ensamblaje y optó por la seda. Las piezas del Avión nº2 son menos macizas, las secciones de la armazón están afinadas y mejor concebidas y, finalmente, la calidad de la madera es superior. Los planos de sustento del avión nº2 también pesan menos que los del Eole (2,5kg/m² en el caso del Eole frente a 1,5 kg/m² del Avión n°2). El fuselaje del Avión nº2 es 30 centímetros más alto y 40 centímetros más largo. Además su fuselaje se calculó para una masa de 500 kg en lugar de los 300 kg del Eole. Cabe anotar que el Eole despegó del suelo y recorrió una distancia de 50 metros a una altura de aproximadamente 20 cm.

Abandono del Avión nº 2 y nacimiento del Avión nº 3

Entretanto, tras unos ensayos concluyentes del motor, Ader decidirá abandonar el proyecto del avión nº 2 en favor de un bimotor que llevará el nombre Avión nº 3 o Aquilon.

La construcción de este bimotor de más de 15 metros de envergadura se iniciará en 1894 en los talleres de la calle Rue Jasmin y no se concluirá hasta 1897. El Avión nº3 sigue conservando la forma de un murciélago y está equipado con dos motores con una potencia de 20 caballos cada uno. También está dotado de dos hélices. Los materiales empleados son principalmente la madera y la seda. Ader había abandonado el bambú y la tela de lino en favor de la seda que, a pesar de ser un tejido más espeso, seguía siendo permeable al aire.
 
El Avión nº3 tendrá la misma que el Eole, al menos en lo que se refiere a la geometría general del aparato y a las alas. Al igual que las del Eole, las alas del Avión nº3 son móviles, su curvatura y su superficie pueden ser modificadas durante el vuelo. Ader imitó las alas de los pájaros, que se pueden ladear para reestablecer el equilibrio o para inclinar el cuerpo en caso de un viraje.

Ader equipará el Avión nº3 con una palanca de dirección que se maneja directamente desde los pedales fijados en los laterales del aparato. No obstante, el problema de la visibilidad no se resolvió y sigue siendo necesario inclinarse mucho hacia un lado, tanto más cuanto que el fuselaje del Avión nº3 es mucho más grande que el del Eole. La palanca de dirección está situada debajo del ala.

En cuanto al piloto, éste sigue estando apretado detrás de la máquina de vapor.

El 14 de octubre de 1897 tuvo lugar el primer vuelo del Avión nº 3 en presencia de los representantes del Ministerio de Guerra. Ese día el viento soplaba a ráfagas y el cielo estaba cubierto. Ader decide hacer volar su aparato a pesar de las condiciones metereológicas adversas. El avión se estrella, probablemente a causa de la falta de experiencia de Clément Ader, que era un ingeniero y constructor de gran talento, pero no un piloto experimentado. El Avión nº 3 cae a tierra a 200 metros de la pista. Las ruedas, los propulsores y las alas del aparato quedan inutilizables. Tras este accidente acaecido en Satory en 1897, Clément Ader, desprovisto del apoyo financiero por parte del Estado, no podrá reparar el Avión nº3 y abandonará el proyecto.

Autenticidad de los vuelos de Clément Ader

El 9 de octubre de 1890 Clément Ader logró en Armainvilliers, en un terreno perteneciente al Sr. Isaac Pereire, probablemente un salto, un brinco, incluso logró mantenerse en el aire a lo largo de unos 50 m y una « altura de vuelo » de 20 cm. No obstante, no se puede hablar de un vuelo propiamente dicho, que debe ser sostenido y controlado. Será esto lo que realizarán los Hermanos Wright el 17 de diciembre de 1903.

Clément Ader jamás dijo haber volado. Por otro lado, es preciso reconocer que Clément Ader fue un ingeniero talentoso y que sus aviones estaban muy por delante de la tecnología de la época. Con esa tecnología podía despegar del suelo cuando quisiera. Sus tentativas de vuelo, efectuadas en 1890 y en 1897, lo sitúan entre los grandes precursores de la historia de la aviación. Él es el padre de los primeros ensayos y, desde luego, el primero que logró hacer despegar un aeroplano y a su piloto con la sola fuerza del motor.

La polémica sobre el momento histórico del primer vuelo surgió después del vuelo de los Hermanos Wright en 1903. Determinados franceses quisieron minar las hazañas de los Hermanos Wright y por ello afirmaron que había sido Clément Ader quien llevó a cabo el primer vuelo de la historia de la aviación.

Dicha polémica se acentuó incluso más con el vuelo de Santos Dumont. Se quería entonces atribuir a Clément Ader unas proezas y unos logros que jamás había realizado y que no tuvo la pretensión de haber realizado. De hecho, Clément Ader jamás afirmó en ninguna de sus obras haber volado algún día. Dichas querellas acabaron mancillando la reputación de Clément Ader quien, sin embargo, fue un notable inventor y cuyas invenciones hoy en día se olvidan con demasiada frecuencia. (Clément Ader registró unas 48 patentes).

Clément Ader fue el primer hombre en la historia de la aviación que hizo despegar un aeroplano con la sola fuerza de su motor. Este hecho no es negado por ninguno de sus detractores. En su obra Les mensonges d’Ader (Las mentiras de Ader), el autor (Charles H. Gibbs Smith) no niega dicho despegue, e incluso admite que Clément Ader realizó el 9 de octubre de 1890 el primer despegue de la humanidad.

Datos técnicos del Avión n°3

Avión n°3 o Aquilon:

Motorización: 2 motores de 20 caballos, cada uno de ellos de vapor de alcohol con dos cilindros.
Dos hélices centrorotativas de 3 m de diámetro
Potencia máxima: 48 caballos.
Peso por caballo: 7,5 kg por caballo
Peso por m²: : 9,5 Kg por m²
Peso en vacío: 246kg
Carga útil: 115 kg
Masa máxima en despegue: 361 kg
Longitud: 5,45m
Longitud de las alas replegadas: 5 metros
Altitud: 3 metros
Envergadura: 15 metros
Superficie de las alas: 37,95 m²
Tripulación: una persona

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